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viernes, 1 de julio de 2011

Gracias a la Hepatitis A!

Sé que suena raro y un poco fuera de serie!

Pero en verdad estoy súper agradecido con que me haya dado Hepatitis A!


Porque simplemente aprendí que debía hacer muchas cosas con mi cuerpo para que no cayera en algo peor! Fue una alerta! Se cumplió una de esas clásicas frases:

"Uno no aprende, hasta que le sucede algo que lo golpea terriblemente"

Bueno, la hepatitis me mostró que debo evitar tres cosas:

1) Exceso de alcohol (que no he tenido nunca).
2) Exceso de grasa (que sí he tenido, porque simplemente no me controlaba, hacía ejercicio para bajar la grasa que comía en el día, por eso no bajaba de 79 kilos de peso (siendo mi peso ideal 65)).
3) Exceso de ejercicio (que sí he tenido, ya que quería bajar de peso, pero no lo lograba, entonces comencé a hacer más ejercicio, lo cual me daba más hambre y comía más grasa, por lo tanto seguía igual, pero con más excesos!)

Adicionalmente, me enseñó que quizá comer en cualquier lugar no siempre es lo mejor para la salud, y que si vas a ir a un baño, asegúrate de que sea higiénico o toma las precauciones necesarias para que lo sea!

Causas de la hepatitis comunes: Contagio por comida sucia o heces (baños sucios inclusive).

Bueno ahora vamos a lo que aprendí con la hepatitis!

Luego de tener unas vacaciones forzadas de 3 semanas en cama y bajar 10 kilos! (Ahora peso 68!), aprendí:

1) Que debo comer bien, por lo tanto asigné el dinero que gastaba en el gym a una nutricionista, muy buena dicho sea el paso! Esto me permitió ordenar mi alimentación (claro que aún no podía hacer ejercicio).
2) No excederme en el ejercicio, controlarme a pesar de querer hacer más!
3) Dejar de comer en lugares no higiénicos, a menos que sea lo único que haya y esté a punto de desmayarme de hambre.
4) No ir a cualquier baño, siempre buscar un lugar mejor (los hay).


5) Valorar a mi familia más, porque me acompañó en toda mi enfermedad.
6) Valorar a mis amistades más, porque simplemente estaban ahí cuando las necesité. Algunas amistades más que otras.
7) Valorar la internet más, porque sin ella hubiera sido horrible! XD Por lo menos estaba conectado al mundo!
8) Regular mi alimentación incluso hoy, después de 6 meses, pero ahora con dieta de deportista, sin embargo sigo viendo a la misma gran nutricionista y yendo al gym!
9) Vivir la vida con más alegría! (Aunque siempre he sido así)

Y sobre todo una frase muy importante!

Sorprenderme de todo! Porque nunca sabes cuándo dejarás de tener la oportunidad de vivir o de hacer lo que siempre hacías!

Porque la frase que me inspira a reflexionar y la pensé durante mi hepatitis fue:

"En el momento en que dejas de sorprenderte de todas las cosas, dejas de vivir." - Ruski.


Saludos!

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Mi Discurso de Graduación

Quiero compartir con todos ustedes, los que me oyeron el día de ayer en el agasajo y a todos mis lectores en el blog, el discurso que di en la ceremonia no oficial, sino más bien sólo entre estudiantes y alumnos de graduación. Siento que he tocado puntos importantes y específicos, que permitirán a muchos pensar, analizar, meditar, entender y aprender.

Espero que sea de su agrado y de su utilidad, así que como lo ha sido para mis compañeros en la ceremonia. Un saludo muy grande a todos:

Doctora Mariela García, magister Pilar García, queridos directores, estimados profesores, compañeros y compañeras de estudios:

Es un honor para mí poder dirigirles unas palabras, en este agasajo a nuestra promoción. En primer lugar, quiero brindarles mis más sinceras felicitaciones a todos mis compañeros y a sus respectivas familias, por haber logrado mediante el esfuerzo continuo, perseverancia, fortaleza y disciplina por 5, 6, 7 y hasta 8 años cumplir con esta gran meta, graduarnos en una prestigiosa universidad como es la nuestra.

Agradeciéndole siempre la oportunidad que nos ha dado, de tener mejores herramientas para nuestro desempeño en el futuro cercano y lejano, podemos ir desde las humanidades, en las cuales hemos tenido la oportunidad de consolidar y mejorar nuestra habilidad para comunicarnos, escribir, exponer nuestras ideas, ampliar nuestra mente a nuevas y mejores posibilidades, entre ellas la filosofía, que nos permite tener un conocimiento de nuestros antepasados, sus pensamientos y nuestras acciones, mezcladas con la historia que nos permite estudiar lo sucedido, para buscar la manera de continuar con las buenas decisiones y evitar repetir las malas. Las teologías que nos abren la mente a esa realidad no física, que nos conecta con nuestra intimidad, nuestra alma, su moral y las virtudes y valores necesarios para ser mejores personas, de bien hacia la sociedad a los ojos de Dios.

Hemos pasado por una serie de matemáticas, números, cálculos, modelos, ecuaciones, que nos han permitido estructurar nuestro pensamiento, aprender a entender la lógica de las acciones y el orden de los pasos que hay que seguir para lograr ejecutarlas. Aquellos largos exámenes de números, que a veces no sabemos para qué están ahi, aunque la primera hipótesis es que son filtros o simplemente medios de tortura.

Los cursos de carrera, administración general, permitiéndonos conocer las herramientas que se vienen usando por grandes y pequeños administradores en las diferentes áreas de la empresa. Las contabilidades, para ser ordenados con nuestra cuentas, las finanzas para saber dónde está la plata, cómo usarla y proyectar el uso adecuado de los activos y pasivos de la empresa. Los marketings con sus proyectos que nos obligan a entrar profundamente en la mente de los consumidores con la investigación de mercados, como herramienta de información.

Política de empresas para entender que existe una organización y un sistema que debe tener unas leyes, una misión y una visión. Gobierno de personas, junto con ética para conocernos a nosotros mismos y a nuestro prójimo en el trabajo, en la familia y en la vida en general.

Agradeciendo también la preocupación constante por impulsarnos a generar actividades extracurriculares que nos permitan desarrollar ese lado que ningún curso lo puede hacer, por más bien estructurado que esté. Es la habilidad de hacer las cosas, así de simple. Es ponerle pasión, organizarnos y ejecutar.

Por esto cada vez más personas se ponen las pilas en crear nuevos talleres, nuevas actividades, nuevos grupos extracurriculares, eventos, y muchas cosas más.

Y este es un mensaje que quiero dejar muy claro, algunas personas se irán de esta Universidad pensando que no han obtenido absolutamente nada de ella, pero eso es injusto con las personas que les han enseñado, con sus familias y con ustedes mismos, porque es cuestión de ver cómo eran cuando entraron, y cómo son ahora que egresan. Hay un cambio, esperemos que positivo claro.

Muchos de nosotros ya tenemos un futuro acomodado, un trabajo “estable”, quizá una beca para estudios aún más especializados, o un negocio. Pero no debemos caer en la trampa del conformismo. Siempre debemos buscar ser mejores, aprender más, hacer más por nosotros mismos, por nuestras familias, nuestra sociedad. Y en ese orden, porque a veces nos olvidamos de nuestra raíces, y pensamos que nuestro trabajo es quien nos dio a luz. Simplemente lo digo para pensar que debemos planificar nuestro futuro, saber hacia dónde vamos, por qué, para qué y para quién. No es suficiente con tener los medios, hay que saber cuál es nuestro fin, sino los medios no tendrán una guía.

Otra cosa importante son los contactos que hemos logrado establecer en estos años. Importante cuestión, mantenerlos y cultivarlos. Porque querámoslo o no, nos han dejado una huella, y nosotros en ellos.

Quisiera ahora señalar con énfasis la labor que tenemos ahora en nuestra sociedad, como administradores, investigadores, empresarios, gerentes, etc... Es una gran responsabilidad, porque somos pocos los que tenemos la oportunidad, y lo dicen las cifras. Ahora tenemos el poder de influir en nuestro país y en el mundo, y debemos hacerlo de la manera correcta. Usemos las herramientas y valores que nos han inculcado.

Tenemos el derecho y la obligación de ser más que simples seguidores de órdenes, debemos generar el cambio y continuar la prosperidad y bienestar.

Para poder entender que el cambio y las acciones correctas te hacen una mejor persona, no basta con escuchar una clase o seminario, anotar y sacar una alta nota en un examen de ética o gobierno de personas. No basta con tener un alto índice académico. Se requiere de aplicar cada una de las herramientas que se aprenden, porque TODO sirve. Y ahora que somos administradores de empresas, tenemos un mundo de oportunidades, que nunca se acabarán, porque mientras más desarrollemos las oportunidades, más administradores se necesitarán para administrar las nuevas oportunidades que salen de las anteriores y así sucesivamente! Debemos actuar, desarrollar liderazgo, trabajo en equipo, trato con personas, actividades sociales, de labor social, relaciones públicas y evitar la corrupción. Porque si bien no podemos cambiar la corrupción actual, porque seguimos en la era de la generación pasada, nuestra generación será quien tome las riendas del mundo y del Perú en unos años, y ahí es donde tendremos la oportunidad de cambiar y mostrarle al mundo, que hay otro camino... porque lo hay...

Ser miembro de VAS, del equipo organizador para ADM de las Olimpiadas y de estar “en todas”, no me hace superior a ustedes, ni me hace una mejor persona, porque todos aquí tenemos el mismo potencial de ser líderes en lo que queramos! Pero si me pone en la posición de poderles decir: Hagan algo más que la rutina de su vida, y verán como crecen y sueltan esa energía interna, esa potencia. Háganlo y vívanlo.

Quiero finalizar deseando muchos éxitos a cada uno de ustedes, en su futuro, en el trabajo, en sus estudios próximos, así como a los profesores en sus investigaciones, y en siempre buscar la manera de ser mejores en educar a los siguientes. Suerte no necesitaremos, porque suerte necesitan aquellos que no confían en sí mismos, que no logran sus metas, que no saben por qué están en el mundo. Nosotros lo que necesitamos es fuerza, energía y perseverancia! Tanto egresados como profesores, pero más importante, como personas.

Muchas Gracias.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Perú, ¿País Moderno?

Esta entrada, decidí publicar un artículo escrito por mi amiga Claudia De la Rosa Hernández, el cual habla de una forma rápida e interesante, del problema de ver la modernidad como un "avance técnico" dejando de lado el "avance íntegro" del ser humano:

La idea de la modernidad aparece como un asunto de discusión política e ideológica. El término modernidad alude a actualidad -innovación-, aunque las primeras noticias conocidas sobre el uso de la palabra latina “moderni” ocurren en el ámbito académico. Se aplicaba a los clérigos encargados de las escuelas catedralicias y posteriormente a los escolásticos de la universidad, a quienes se les identificaba por su inclinación intelectual a los clásicos de la Antigüedad. Podemos situar el asunto a mediados del siglo XII, mucho antes de lo que ahora conocemos como Edad Moderna.

De alguna forma, esta ironía traza una línea sobre la necesidad de renovar las ideas volviendo a las raíces del pensamiento. Modernidad, en último término, sería revitalizar el mundo, más allá de la dimensión racional humana o del ideal romántico que exaltaba el sentimiento postergando a la razón y a la moral pues las consideraba limitantes de la libertad de acción.

Si los primeros modernos volvieron sus ojos a los clásicos de la antigüedad, es válido preguntarse sobre la presencia del mundo clásico en la concepción actual de la sociedad y de la persona humana. Los clásicos de la antigüedad quizá tengan poco que aportar sobre el progreso tecnológico, aunque sí mucho sobre la calidad de ser persona. Eso es ética. Se es mejor persona en la medida que los actos humanos tengan calidad ética. Entonces, la moral será la medida de lo humano.

No obstante, ésta no sería la concepción de modernidad imperante en la sociedad peruana del presente. Hoy las normas y las virtudes tienden a hacerse relativas, sobrevalorando el deseo del individuo. Existe una pretensión de crear un nuevo orden moral, contrapuesto incluso a la propia naturaleza humana. Importaría el fin y no los medios.

Esta sobrevaloración del deseo del individuo no es nueva, los románticos también intentaron hacer lo mismo. Los nombres cambian. A este intento podemos llamarle “liberalismo”; curiosamente, el modo de acción es el mismo: sobrevalorar el apetito individual.  El resultado conducirá a la ausencia de norma, a la crisis, al caos, nunca al progreso y al crecimiento personal.

Los resultados van más allá de la fantasía. Si muchos individuos tienen diversos deseos y carecen de norma ética que les induzca a auto regularse, la sociedad se vuelca al caos y será difícil procurar el progreso económico para todos.  Cuando una sociedad no es capaz de crecer económicamente y las aspiraciones materiales crecen, se produce un decrecimiento de las expectativas que puede conducir al fracaso como sociedad.

La fortaleza ética de una sociedad puede constituirse en una ventaja para alcanzar el éxito económico de un país.  Quizá por este motivo sean tan importantes estos rankings sobre la corrupción en los cuales el Perú no ocupa un lugar preferente.

Hacer negocios en el Perú todavía requiere de un impulso ético. La ética social se mantiene únicamente con la moralidad de cada uno de los individuos. En este sentido, volver a los conceptos clásicos de siempre nos puede resultar de mucha utilidad. El fin jamás puede justificar los medios. Un fin bueno sólo puede alcanzarse con medios buenos.  Esta visión tan clara, sólo se puede observar con absoluta nitidez cuando los conceptos y la ética son absolutos y no relativos.

¿Perú, país moderno? ¿Cuál es el signo de la modernidad? Indudablemente el progreso material. Sin embargo, el ser humano no es sólo materia, es también espíritu. Es un espíritu que quiere ser feliz, que busca la felicidad como un bien personal, como algo propio que quiere participar a los demás. Nadie es feliz encerrándose en sí mismo. ¿En qué consistirá entonces la felicidad?

En principio, en alcanzar sus fines como persona: vivir una vida digna, gozar de su propia vida, mejorar a los suyos, hacer felices a los demás.

Luego, la felicidad consiste en construir un orden social que mejore al ser humano.

¿Acaso la modernidad en el Perú ha permitido construir un país de felicidad?  Con sinceridad esto no ocurre. Más aún, es posible que el crecimiento económico que las ideas llamadas modernas hayan traído a nuestra patria, no estén beneficiando a la mayoría de los peruanos. Para alcanzar un beneficio económico familiar, tanto el padre como la madre de familia deben buscar el sustento diario, más allá de las ocho horas diarias. En la práctica, deben permanecer mucho más tiempo en trabajo, fuera de la casa. Los hijos crecen al cuidado de otras personas.
La calidad de vida familiar puede deteriorarse y las familias tienden a disgregarse.

La modernidad en el Perú puede haber traído progreso económico, pero los males sociales también han crecido. Drogadicción, vagancia, delincuencia, tienen una explicación y la causa puede estar en la ausencia de crianza familiar, de las enseñanzas de los padres.
  
La felicidad sólo se logra trascendiendo a los demás, empezando por la propia familia.

Las acciones más gratificantes son aquellas que requieren de esfuerzo para conseguirlas.

No obstante, observamos un desmedido interés por aquello que resulta de utilidad técnica y se confunde la búsqueda de la felicidad por la satisfacción del consumo. ¿Cuál es el origen de todo esto? Desde nuestro modesto punto de vista la sociedad actual ha olvidado la ética personal. La moderación, la virtud, el justo medio. Por eso, vivir la modernidad    quizá resulte más interesante, y más humano, volviendo a las enseñanzas que los primeros “moderni” vieron en los clásicos de la antigüedad y en la ética que los sustentaron.