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sábado, 24 de diciembre de 2011

Feliz Navidad!

Gracias por entrar a mi blog! Sea porque seguiste el link de facebook, o porque eres un devoto lector o simplemente un visitante!

El mensaje que quiero dar el día de hoy, es uno común entre la sociedad, pero a mi estilo.

¡FELIZ NAVIDAD!

Este día significa entre muchas otras cosas, una oportunidad más de cambio, de mejora, de reflexión, de calidez y demostración de amor hacia los demás.

Porque sin los demás no podríamos ser lo que somos. No podríamos recibir ese abrazo que tanto esperamos, o preparar esa cena que tanto deseamos! Sin los demás no habría ese intercambio de regalos que tanto anhelamos, para dar y recibir el amor y sentimiento, así como celebrar la llegada de Dios a nuestros hogares.


Para los creyentes, es un día muy especial, donde debemos estar unidos en familia para honrar a Dios y agradecerle mediante una cena y una "fiesta de felicidad" su llegada.

Para los no creyentes, es una excusa que debemos aprovechar para estar unidos con nuestra familias y aprovechar al máximo este momento para demostrar de una vez por todas, el amor que le tenemos al prójimo!

Sea como sea, creyentes o no creyentes! Es un día especial! Y nuestro deber es llegar a la consciencia total del amor que podemos generar simplemente abriendo nuestro corazón hacia los demás!



Espero que estas navidades, se den ese momento, encuentren ese tiempito dentro de sus ocupadas vidas, para decirle a su familia, "TE QUIERO! FELIZ NAVIDAD! ESPERO QUE TENGAS MUCHAS BENDICIONES!" y le den su merecido abrazo!

Querid@ lector(a)! Que la mejor de las bendiciones llegue a tu hogar, la recibas y la compartas con tus familiares y vecinos!

Vive! Sonríe! Ama! Pero sobre todo, Comparte el Amor!

Saludos!

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Mi Discurso de Graduación

Quiero compartir con todos ustedes, los que me oyeron el día de ayer en el agasajo y a todos mis lectores en el blog, el discurso que di en la ceremonia no oficial, sino más bien sólo entre estudiantes y alumnos de graduación. Siento que he tocado puntos importantes y específicos, que permitirán a muchos pensar, analizar, meditar, entender y aprender.

Espero que sea de su agrado y de su utilidad, así que como lo ha sido para mis compañeros en la ceremonia. Un saludo muy grande a todos:

Doctora Mariela García, magister Pilar García, queridos directores, estimados profesores, compañeros y compañeras de estudios:

Es un honor para mí poder dirigirles unas palabras, en este agasajo a nuestra promoción. En primer lugar, quiero brindarles mis más sinceras felicitaciones a todos mis compañeros y a sus respectivas familias, por haber logrado mediante el esfuerzo continuo, perseverancia, fortaleza y disciplina por 5, 6, 7 y hasta 8 años cumplir con esta gran meta, graduarnos en una prestigiosa universidad como es la nuestra.

Agradeciéndole siempre la oportunidad que nos ha dado, de tener mejores herramientas para nuestro desempeño en el futuro cercano y lejano, podemos ir desde las humanidades, en las cuales hemos tenido la oportunidad de consolidar y mejorar nuestra habilidad para comunicarnos, escribir, exponer nuestras ideas, ampliar nuestra mente a nuevas y mejores posibilidades, entre ellas la filosofía, que nos permite tener un conocimiento de nuestros antepasados, sus pensamientos y nuestras acciones, mezcladas con la historia que nos permite estudiar lo sucedido, para buscar la manera de continuar con las buenas decisiones y evitar repetir las malas. Las teologías que nos abren la mente a esa realidad no física, que nos conecta con nuestra intimidad, nuestra alma, su moral y las virtudes y valores necesarios para ser mejores personas, de bien hacia la sociedad a los ojos de Dios.

Hemos pasado por una serie de matemáticas, números, cálculos, modelos, ecuaciones, que nos han permitido estructurar nuestro pensamiento, aprender a entender la lógica de las acciones y el orden de los pasos que hay que seguir para lograr ejecutarlas. Aquellos largos exámenes de números, que a veces no sabemos para qué están ahi, aunque la primera hipótesis es que son filtros o simplemente medios de tortura.

Los cursos de carrera, administración general, permitiéndonos conocer las herramientas que se vienen usando por grandes y pequeños administradores en las diferentes áreas de la empresa. Las contabilidades, para ser ordenados con nuestra cuentas, las finanzas para saber dónde está la plata, cómo usarla y proyectar el uso adecuado de los activos y pasivos de la empresa. Los marketings con sus proyectos que nos obligan a entrar profundamente en la mente de los consumidores con la investigación de mercados, como herramienta de información.

Política de empresas para entender que existe una organización y un sistema que debe tener unas leyes, una misión y una visión. Gobierno de personas, junto con ética para conocernos a nosotros mismos y a nuestro prójimo en el trabajo, en la familia y en la vida en general.

Agradeciendo también la preocupación constante por impulsarnos a generar actividades extracurriculares que nos permitan desarrollar ese lado que ningún curso lo puede hacer, por más bien estructurado que esté. Es la habilidad de hacer las cosas, así de simple. Es ponerle pasión, organizarnos y ejecutar.

Por esto cada vez más personas se ponen las pilas en crear nuevos talleres, nuevas actividades, nuevos grupos extracurriculares, eventos, y muchas cosas más.

Y este es un mensaje que quiero dejar muy claro, algunas personas se irán de esta Universidad pensando que no han obtenido absolutamente nada de ella, pero eso es injusto con las personas que les han enseñado, con sus familias y con ustedes mismos, porque es cuestión de ver cómo eran cuando entraron, y cómo son ahora que egresan. Hay un cambio, esperemos que positivo claro.

Muchos de nosotros ya tenemos un futuro acomodado, un trabajo “estable”, quizá una beca para estudios aún más especializados, o un negocio. Pero no debemos caer en la trampa del conformismo. Siempre debemos buscar ser mejores, aprender más, hacer más por nosotros mismos, por nuestras familias, nuestra sociedad. Y en ese orden, porque a veces nos olvidamos de nuestra raíces, y pensamos que nuestro trabajo es quien nos dio a luz. Simplemente lo digo para pensar que debemos planificar nuestro futuro, saber hacia dónde vamos, por qué, para qué y para quién. No es suficiente con tener los medios, hay que saber cuál es nuestro fin, sino los medios no tendrán una guía.

Otra cosa importante son los contactos que hemos logrado establecer en estos años. Importante cuestión, mantenerlos y cultivarlos. Porque querámoslo o no, nos han dejado una huella, y nosotros en ellos.

Quisiera ahora señalar con énfasis la labor que tenemos ahora en nuestra sociedad, como administradores, investigadores, empresarios, gerentes, etc... Es una gran responsabilidad, porque somos pocos los que tenemos la oportunidad, y lo dicen las cifras. Ahora tenemos el poder de influir en nuestro país y en el mundo, y debemos hacerlo de la manera correcta. Usemos las herramientas y valores que nos han inculcado.

Tenemos el derecho y la obligación de ser más que simples seguidores de órdenes, debemos generar el cambio y continuar la prosperidad y bienestar.

Para poder entender que el cambio y las acciones correctas te hacen una mejor persona, no basta con escuchar una clase o seminario, anotar y sacar una alta nota en un examen de ética o gobierno de personas. No basta con tener un alto índice académico. Se requiere de aplicar cada una de las herramientas que se aprenden, porque TODO sirve. Y ahora que somos administradores de empresas, tenemos un mundo de oportunidades, que nunca se acabarán, porque mientras más desarrollemos las oportunidades, más administradores se necesitarán para administrar las nuevas oportunidades que salen de las anteriores y así sucesivamente! Debemos actuar, desarrollar liderazgo, trabajo en equipo, trato con personas, actividades sociales, de labor social, relaciones públicas y evitar la corrupción. Porque si bien no podemos cambiar la corrupción actual, porque seguimos en la era de la generación pasada, nuestra generación será quien tome las riendas del mundo y del Perú en unos años, y ahí es donde tendremos la oportunidad de cambiar y mostrarle al mundo, que hay otro camino... porque lo hay...

Ser miembro de VAS, del equipo organizador para ADM de las Olimpiadas y de estar “en todas”, no me hace superior a ustedes, ni me hace una mejor persona, porque todos aquí tenemos el mismo potencial de ser líderes en lo que queramos! Pero si me pone en la posición de poderles decir: Hagan algo más que la rutina de su vida, y verán como crecen y sueltan esa energía interna, esa potencia. Háganlo y vívanlo.

Quiero finalizar deseando muchos éxitos a cada uno de ustedes, en su futuro, en el trabajo, en sus estudios próximos, así como a los profesores en sus investigaciones, y en siempre buscar la manera de ser mejores en educar a los siguientes. Suerte no necesitaremos, porque suerte necesitan aquellos que no confían en sí mismos, que no logran sus metas, que no saben por qué están en el mundo. Nosotros lo que necesitamos es fuerza, energía y perseverancia! Tanto egresados como profesores, pero más importante, como personas.

Muchas Gracias.

sábado, 17 de abril de 2010

¿Por qué eres tan feliz... si no vas a misa?

Hace unos días, en una conversación con una amiga, vino a la mesa el título, debido a que, según me contaba, se lo había preguntado alguien muy cercano a ella (llamémoslo individuo X) en un tono de confusión y envidia.

¡¿Por qué eres tan feliz… si no vas a misa?! – dijo X a mi amiga.

Y bueno, ella me planteó la pregunta, para quizá pensarla y le dé mi punto de vista. Espero que esto la ayude a entender, o sacar sus propias conclusiones.

La conclusión a la que pude llegar, utilizando mi experiencia, y entendiendo que muchas de las personas que van a misa no son felices (no todas), pues debe haber ahí una causa común, una razón por la cual éste individuo X que le hizo la pregunta a mi amiga, asocie el ir a misa con la felicidad, aún sin conseguirla por ese medio.

(Primero voy a dar una explicación de mi pensamiento detallado, para los que quieren un resumen, pueden ir directo a la conclusión)

Y pues, decidí seguir una vez más un proceso lógico de análisis:

Premisa A: Primero analizaré la misa:

Ir a misa es el acto de culto más importante de un católico, por dos razones:

1)    Es el momento y lugar en el que se realiza el sacramento de la eucaristía.
2)    Es el momento y lugar en el que se realiza la adoración a Dios.

Siendo el fin de un católico en la fe, la adoración de Dios y el cumplimiento de su misión, que incluye, como mandato, descansar un día de la semana (domingo) para adorarlo, se puede suponer entonces, que la misa genera felicidad, porque se conecta con el fin del católico como persona que es justamente ésta.

Entonces, luego se puede también suponer que la felicidad plena no le llegará a aquellas personas que no vayan a misa, puesto que no están cumpliendo con el mandato de Dios y por lo tanto, no tienen el derecho a llegar al fin último del hombre, la felicidad.

Premisa B: Luego analizo la felicidad:


La felicidad es el fin último del hombre, el cual se puede conseguir cumpliendo con las necesidades del hombre en sus tres planos: cuerpo, mente y alma (espíritu), mediante metas personales que deben ir ligadas de la ética, la cual nos dice si el camino que tomamos es por el bien o por el mal. Siendo el bien lo que nos mejora y el mal lo que nos degrada como personas. Además tenemos a la conciencia como juez de nuestras acciones.

La felicidad se basa en la satisfacción de nuestras necesidades, por medio del cumplimiento de metas autogeneradas, siguiendo un camino éticamente bueno.

Ahora paso a enlazar las dos partes y ver cuál es su relación:

La manera por medio de la cual se podría enlazar A con B, es mediante un elemento al que yo llamaría “misión personal”.

Esta misión personal es aquella que nos autoimponemos nosotros mismos de acuerdo a lo que deseamos en la vida. Algunos ejemplos:

i)    “Mi misión personal es ser un empresario en el sector transportes y dar un servicio diferencial a mis clientes”
ii)    “Mi misión personal es ser una madre que críe a sus hijos con los valores más importantes para su desarrollo como personas”
iii)    “Mi misión personal es la misión de Dios en la tierra”

En el ejemplo i), la persona tiene su misión en una empresa y en brindar un servicio, por lo tanto, tiene que pensar en cuáles son aquellas necesidades que satisface, siendo lo óptimo que encuentre satisfacciones para las tres mencionadas anteriormente. Podría ser escrito como: “Quiero ser una empresa rentable, basándome en la calidad diferencial de servicio que brindo a mis clientes, lo cual me genera además prestigio y lealtad, con el fin de satisfacer la necesidad de transporte de las personas de la mejor manera posible”

En el ejemplo ii), la persona tiene su misión en su familia y en el desarrollo de valores, las necesidades que satisface podrían ser escritas como: “Quiero tener una familia autosustentable, con ingresos suficientes para poder darles la mejor educación a mis hijos tanto en el hogar, como asegurarme de la calidad de su escuela, logrando que asimilen valores importantes y éticos para que sean buenos hombres en la sociedad, lo cual me dará la sensación de auto realización como persona”

En el ejemplo iii), la persona tiene su misión en Dios, las necesidades que satisface podrían ser escritas como: “Quiero ser un servidor de Dios, seguir sus lineamientos y ser la persona que promueva su misión entre las personas, honrar la palabra de Dios y proclamarla a los cuatro vientos, para así cumplir con mi misión y ser feliz de auto realizarme en mi fe”

Conclusión: La conexión se da lógicamente, pero no realmente:


El hecho de que una persona vaya a misa, lógicamente hará que la persona sea más feliz si en su misión personal están incluidos las demás personas y Dios.

Lamentablemente en la sociedad actual, muchas de las personas que van a misa, van porque sus padres los obligan, porque no quieren pasar por ateos (no sería bien visto por sus compañeros), porque es su costumbre (pero no es su fe), o quizá porque en su colegio o universidad lo obligan o lo atormentan con que si no va, Dios lo castigará. Quizá lo hace porque si no va a misa el domingo de ramos no va a tener su ramita bendecida por el padre, y quién sabe cuántas razones que no satisfacen más que las necesidades materiales y quizá un poco de estatus.

Pero, ¿por qué no son felices? Porque salen de misa, revitalizados por el poder de Dios, pero no tienen definida su misión personal, entonces se pierden en el mundo material, la publicidad, el mal trato, el racismo, el alcohol, los vicios, las drogas, el sexo, el pecado, la blasfemia, etc…

Estas personas no saben quiénes son, ni a dónde van. No tienen una misión personal, no saben cómo llegar a la felicidad, la buscan fuera de sí mismos, pero lo único que encuentran, por más que ya lo saben, son alegrías a corto plazo.

Pero entonces, ¿no es necesario ir a misa? ¡Mentira! ¡Para un católico, es necesario y es un mandato! Sin embargo, ir a misa no te va a dar más felicidad. Ir a misa es un lugar para recibir la eucaristía y adorar a Dios, la felicidad te la da el cumplimiento de tu misión personal, éticamente elaborada. La misa te va a ayudar en tu fe. Pero no por ir a misa vas a ser un mejor hombre. Porque existe algo que se llama hipocresía, y eso es, en mis palabras, decir pero no hacer. Mucho bla bla bla, de que como “voy a misa, soy bueno” pero saliendo de misa ya insultaste al primero que se te cruzó en la calle. No ayudas al prójimo ni en situaciones que requieren únicamente de que lo escuches y le des paz. Sólo piensas en ti, te olvidas de los demás, sólo piensas en dinero, en tener y no te importa la sociedad.

Lamentablemente para estas personas, les tengo una noticia, están siendo hipócritas con Dios, la única diferencia, es que Dios no juzga por lo que dicen, sino por lo que hacen, y sí, Dios lo ve todo, así que realmente no están siendo hipócritas sólo con él, sino peor aún, con ustedes mismos. ¿Se puede ser feliz… sabiendo que no se puede confiar en uno por su hipocresía?

Así que… Quizá, sea un castigo de Dios hacia aquellas personas que creen que pueden decir que son católicos, sin saber realmente qué significa y más bien dejando mal a su religión ante los ojos de los demás.
Para ser feliz, se requiere más que ir a misa y pedir a Dios… Hace falta confiar en sí mismos y no ser hipócritas con nosotros mismos. Se requiere de acciones buenas, y esas se logran sólo teniendo una misión personal éticamente elaborada. De esa manera, ir a misa será más bien un impulsador de nuestra misión, porque Dios ayuda a quienes demuestran que lo aman, no a quienes dicen que lo aman sólo por consigna.